Un paseo por el barrio del Carmen de Valencia nos recuerda la importancia de los grafittis como arte urbano para despertar y sacudir la conciencia de sus habitantes.

En este caso, la primera foto es toda una pared de un solar deshabitado en cuyo centro aparece un cráter de residuos, sobre la pared del fondo un unicornio que promete la felicidad junto a la cúpula de una iglesia, del otro lado unos dibujos que desnudan la belleza, un camino hacia el paraíso utópico en suma.

La segunda instantánea, nos refleja una maleta con la leyenda “olvidada”, tal vez por un hombre de negocios, un viajante o comercial, harto de pasearse en vano en busca de clientes que compran ya por internet, o que ha llegado ya a su jubilación y deja el paso libre para los más jóvenes expertos en “mercadotecnia” como se dice ahora. Dos lecturas para los símbolos artísticos que nos presenta la calle.

 

Un barrio en la trinchera cultural

El bolso olvidado