Empezamos nuestro recorrido cultural por el Cabanyal con la visita a las Atarazanas a las que comparo con las de Barcelona y señalo la importancia de estas primeras iniciativas reales medievales, precedente de nuestras fábricas modernas, con la cadena de construcción, navegación y comercio, así cómo la consiguiente fase de defensa con arsenales, y los progresos técnicos en los mapas y cartularios.

Fachada, atarazanas de Valencia

Fachada, atarazanas de Valencia

La aventura de la construcción de las naves

Las naves de gran tamaño tenían importancia estratégica tanto para el comercio como para la defensa y expansión marítima. Para ambas se especializó un tipo de diseño,  las “naos”, a propulsión a vela y remo, para el comercio por el Mediterráneo, de las “galeras” para la defensa de la costa con sus batallas y escaramuzas navales contra el peligro turco que venía de Alger o del imperio otomano. Para el pequeño comercio se empleaban embarcaciones de menor cabotaje.

Las atarazanas de Valencia

 Las cinco naves cubiertas de teja moruna las comparamos con las ocho de mayor envergadura presentes en las atarazanas de Barcelona. Ambas fueron puestas en marcha a petición del Consell de Cent al Monarca de Aragón.

En ellas se guardaban mercancías, armas defensivas y aparejos de pesca e instrumentos de navegación. El comercio lo realizábamos a través del cabotaje con Barcelona y se llegaba hasta el sur de Francia y a Italia. Por último la defensa de la costa implicaba la función coordinadora y rectora del “almirante” de la flota de Aragón, el cual poseía un bello palacio en Valencia, cedido por Jaume I tras la conquista, , junto a unos hermosísimos baños de estilo árabe. Normalmente fueron de linaje italiano quienes ocuparon el cargo, como los Spinola, o los Lauria. Y la relación con los judíos conversos, hábiles comerciantes marítimos, fue constante. El mismo tesorero de Fernando el Católico, Luis de Santángel, vecino del barrio de la Xerea de Valencia, fue el que aceptó financiar la expedición de Cristobal Colón a las Indias Occidentales. Y de Cristobal Colón se especula si fuera un judío converso de Mallorca, que marchó a Génova y de allí regresó tratando de ocultar sus orígenes  discutidos. Entre las galeras que salieron del astillero de Barcelona destaca  el buque insignia de la batalla de Lepanto, la galera la Real al mando de Don Juan de Austria.

PALACIO ALMIRANTE VALENCIA

Palacio del Almirante de Aragón en Valencia

Navegación y Comercio.

Desde el puerto de Valencia salieron durante el siglo XIV-XVI muchas mercancías para la exportación, tanto del interior, como la lana procedente de la cañada real de Castilla que pasaba por Alpuente, así como el trigo de las comarcas de los Serranos, la madera que llegaba desde Cofrentes; mientras del litoral se comercializaba la seda producida en la capital del Turia. Las relaciones comerciales pacíficas con los países árabes fueron impulsadas por Jaime I con la creación de escuelas de Lengua en Túnez (1250-1215)  y promovidas por Raimundo de Penyafort.

Puerto de Tunez

Puerto de Tunez

Estas iniciativas prosiguieron hasta el siglo XVI, cuando Pedro Mártir de Anglería, embajador de los Reyes Católicos, emprende un viaje a Egipto para discutir con el sultán la situación de los cristianos europeos en Jerusalén, quienes se sentían inseguros bajo un régimen islámico que amenazaba vengarse de ellos como respuesta a las injusticias que habían sufrido y sufrían los moriscos y judíos en España. Anglería parte, pues, a un  viaje político, cultural y comercial en primavera del 1501.

Hacernos a la mar y crear caminos en el mar

La “gente de mar” habitaba en la “Ciutat Vella” junto a la Calle de las Barcas y poseía un hospital en el barrio de Ruzafa. Pasaban una temporada a bordo de las naves y eran ayudantes otras de los trabajadores de la construcción naval. Poco a poco la población fue acomodándose a vivir de forma temporal o permanente en el Grao, desde el inicio de la construcción de un baluarte defensivo. Los caminos de la mar eran peligrosos y muchas veces fiados a la fortuna, tanto por los temidos naufragios a causa de tempestades, como por la necesidad de mejorar los “Portulanos” y “cartas de navegación”. A esto contribuyeron especialmente los sabios de la escuela mallorquina, trasladando los conocimientos astronómicos y geográficos aportados por los árabes. En esta labor de puente fue importante el papel de la comunidad judia, a caballo de Oriente y Occidente. Un ejemplo es el Mapa Mundi, encargado por Pedro IV de Aragón al judio mallorquín Abraham Cresques, quien lo confeccionó en la parte alta de Palma de Mallorca, en 1375.

Mapa Abraham Cresques

Mapa Abraham Cresques

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Finalmente, las atarazanas de Barcelona cuentan con un museo marítimo con la reproducción de naves de la época. ¿Sería tan difícil que en Valencia volviese a estas atarazanas el Museo marítimo? ¿Costaría tanto hacer reproducciones de barcos de época, aunque fuese en modelos a escala? Y una “nao”, una “carabela”, una “galera”, con los medios actuales, ¿serían tan difícil de reconstruir? Incluso se podrían visitar como complemento en la marina mega yatch del Puerto de Valencia.

Dejamos ahí la idea para los responsables de gestión.

Jose~Vi tu guía en Valencia

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